Lenguaje: consecuencias de su mal uso

Extractos de la conferencia “El lenguaje, el mal uso del mismo y sus consecuencias” dictada en Buenos Aires, el 16 de julio de 2013, por la doctora Michaela Glöckler , autora del imprescindible libre “Pediatría para la familia” (Editorial Rudolf Steiner  y Editorial Antroposófica)

¿Para qué sirve el habla?

En primer término es un medio de comunicación, y también es un instrumento para poder aclararse el propio pensar. Nos gusta tener conversaciones con nosotros mismos, nosotros nos aclaramos cosas a través del habla y nos damos cuenta cuando encontramos las palabras para algo y salimos de esta falta de palabras, de habla, entonces nuevamente nos sentimos dentro de lo humano. Cuando uno ya no encuentra palabras uno está en lo último y lo conocemos de los mal llamados fenómenos de regresión, por ejemplo cuando las personas conversan, puede pasar en parejas, entre amigos,  compañeros de trabajo de pronto cae una palabra que al otro lo irrita. Es decir, cae una palabra que irrita, el otro reacciona irritado, devuelve el primero con algo de emoción y esto se hamaca cada vez más hasta que uno llega a la violencia verbal. Luego el otro nos dice algo donde a nosotros se nos acaban las palabras o tendríamos que contestar más feo aún. Entonces estamos en ese momento de peligro en el que en vez de hablar podemos tomar el florero o la botella de cerveza para arrojársela al prójimo, o lo menos peligroso es salir corriendo a la puerta y pegar el portazo. Regresión llamamos en este caso a caer a una etapa de desarrollo anterior. Primero uno habla desde el pensamiento y el alma está amenamente afinada. Y cuando el habla desciende de ese nivel y se vuelve un instrumento de la pelea entre uno y otro entonces esto funciona tanto como el otro anímicamente lo aguante y si uno de ellos se descompensa, uno baja un escalón más y se vuelve lenguaje. A través del habla interpretamos pensamientos, el habla arquetípica son los pensamientos. Esto lo pueden realizar todos los seres humanos sobre el planeta, saben pensar. Y cada cual traduce los mismos pensamientos a su lengua. Por eso los jóvenes que están aprendiendo a pensar también son creativos en el habla, ellos crean su propio lenguaje juvenil o hay un lenguaje de la familia, palabras que solo se entienden en esa familia

¿De dónde viene esto? Porque el habla reside en el sentimiento y el sentimiento es personal. Nosotros nos expresamos en forma personal, son los mismos sentimientos que se individualizan a través del sentimiento. Y los lenguajes se desarrollan de tal forma como las personas sienten y le dan el Es muy interesante estudiar el desarrollo del habla en la humanidad. Por ejemplo África es el continente con más lenguas, pero es una cultura que no escribe. Y en el ambiente chino, donde se ha comenzado a escribir tan tempranamente, la gente puede escribir con los mismos grafismos en todo el imperio pero se pronuncian de modo diferente, quiere decir que las personas leen el mismo diario pero lo pronuncian de distinta forma. Quiere decir que el idioma, la lengua arquetípica son los pensamientos que luego interpretamos a través de un lenguaje determinado, le damos esa nota tan personal a través de la entonación, del sentimiento, de la melodía del habla, y luego existe el lenguaje corporal. Todo lo que está modelado de alguna forma tiene expresión, si miramos esa imagen en la pared: Los niños en el horno, esto expresa algo en donde cada uno de nosotros podría contar qué es lo que se ve allí. Si llegamos a la India y alguien hace así (mueve la cabeza con el gesto que expresa “no” en nuestra cultura), como europeo uno está irritado y cree que a uno le dicen “no” todo el tiempo, pero eso quiere decir “sí” en la India. Si alguien está de acuerdo con uno le hace todo el tiempo así (mueve la cabeza como diciendo “no”). Es decir que nuestra decodificación del lenguaje corporal puede estar un poco irritada, al igual que cuando no entendemos una palabra. Estamos contentos de que el cuerpo no mienta, hay personas que juegan a…, o que uno se da cuenta de que no es auténtico. Es decir que si uno lo ve en forma seria todo habla. Por ejemplo el marrón de esa pared de madera me habla diferente a mi sentimiento que el azul, y yo puedo decir qué es lo que me dice eso. O las formas por ejemplo, si todo fuera cuadrado tendría otra reacción emocional o sensoria en mí. ¿Por qué digo todo esto? Porque si nosotros reflexionamos acerca de la estimulación del habla, qué debiéramos hacer para que los niños aprendan a hablar bien, debemos mirar a nuestro entorno, qué imágenes, qué cualidades hablan al niño. Porque así como está constituido ese entorno, así se expresa la voluntad del niño. Si miro el entorno puedo darme cuenta cómo es la voluntad de las personas que han hecho ese entorno. Todo habla. Si queremos nosotros concientizar qué es el habla, debemos saber que la voluntad habla sin palabras, a través de los hechos, el sentimiento, la melodía, el fluido del habla se percibe claramente. Y el pensar sale por arriba de la esfera del habla a la imagen, a las leyes de la naturaleza, a las leyes de lo humano. Hay leyes naturales, hay leyes morales que yo solo puedo pensar. Para ello busco formas adecuadas de cómo se puede expresar, cómo se puede decir.

Hay una poesía muy linda de Rudolf Steiner, donde él incluye todos los planos del habla y cómo el ser humano puede incorporar el ser del habla:

A quien comprende el sentido del habla,

se le revela el mundo en imágenes.

Estoy en el plano del pensamiento.

A quien escucha el alma del habla,

se le abre el mundo como ser.

Aquí habla de los seres, aquí llego al plano emocional.

A quien vivencia el espíritu del habla,

le regala el mundo la fuerza de la sabiduría.

Estoy en el plano de la voluntad. Vivencio el azul, vivencio el marrón ,vivo el espíritu que se expresa a través de las acciones. En todo viven leyes que se manifiestan a través de los sentidos, entonces vivencio el espíritu de los sentidos, de lo sensorio y busco la verdad, busco la ley y me vuelvo sabio, y aprendo a manejar formas y colores.

A quien pueda amar el habla,

ella misma le otorga su propio poder.

Así quiero dirigir el corazón y el sentido

hacia el espíritu y el alma del verbo, y en el amor hacia él

percibirme del todo a mí mismo.

El habla también tiene mucho que ver con nuestra propia identidad. Solo cuando comprendemos realmente al otro ser humano, o si nos sentimos entendidos podemos abrirnos verdaderamente. Se genera mucha desconfianza porque no nos entendemos. Logos, plano del yo, plano anímico, plano etérico, plano físico. Si miramos el plano físico del hablar, entonces estamos en el plano de la articulación. Hoy en día en Europa cada cinco niños uno tiene dificultades de articulación, especialmente aquellos que crecen con mucha computadora y televisión. Y ya hay trabajos científicos que hablan de la demencia digital, porque se ha comprobado que cuanta más información llega a uno que no es realmente trabajada, demasiado rápido, demasiada, superficial; y viene fácil, sin trabajo, no me tengo que esforzar intencionalmente, no tengo que percibir activamente, eso como que me arrolla pasivamente. Y muy a menudo la vida familiar es muy pobre en el habla, o se habla mucho y muchas veces se dice lo mismo, o se habla muy emocional. Lo interesante entonces es mirar la televisión, comer papas fritas y tomar algo. Uno se vuelve cada vez más gordo y cada vez más tonto, los médicos tienen mucho para ganar. Y cada vez hay más escuelas de apoyo porque los maestros tampoco saben qué hacer con estos niños. Suena un poquito extremo y chistoso, pero como pediatra uno se hace preocupa, porque uno sabe que el pensar, la inteligencia que uno necesita para conducir su vida, es un hijo del habla. Si la adquisición del habla no se da en forma activa, el cerebro no se estructura para poder pensar autónomamente. Entonces tenemos una cultura de la dependencia, de imágenes, de slogans, con marcas, de costumbres y sobre todo de autoridades. Necesitamos asesoramiento para todo y los asesores malos a uno lo vuelven dependiente de por vida, así como médicos o psicólogos malos, uno no se los saca de encima nunca, son esos que dicen: “tenés esto, tenés lo otro, en cuatro semanas te quiero acá otra vez”. Porque uno no ha aprendido a tomar su vida activamente en sus ¿Qué es lo que ayuda para una buena articulación? A través de las consonantes puedo expresarla actividad, el aspecto volitivo del habla. Aprender a decir consonantes quiere decir usar la voluntad. Falta la fuerza de la voluntad. Las consonantes son un instrumento que permite hacer entrar la voluntad en el habla y las vocales permiten que entre el sentimiento. Hay personas que hablan de manera monocorde todo el tiempo y uno no se dacuenta ni lo que quieren decir porque todo es igual, o muy alto o muy bajo y uno se da cuenta que es meramente intelectual,que ellos no entran en el habla con su empatía, su sentimiento, queda todo como exterior, superficial. Uno no puede escuchar para llegar al alma del otro, por eso era obligación de la primera escuela Waldorf de Stuttgart que todos los maestros hagan formación del habla. Marie Steiner lo hacía, ella personalmente (imita ejercicios de habla). Ella tenía un maestro de clase desde 1er. grado hasta 8vo. que hacía ejercicios de habla, y en su clase no había niños con trastornos del habla. Asimismo los que ceceaban lo aprendieron muy bien, y también los que tartamudeaban lo perdieron cuando empezó la secundaria. Los padres deben ser conscientes de cómo se habla, cómo semodula. Y lo que yo digo debo creelo de verdad, y lo que yo creo debo decirlo. Entonces los niños se vivencian tomados en serio, se sienten hablados, escuchados, nombrados, si no es así el alma se queda vacía, se cae. Si vamos al plano de lo vital, de lo etérico , entonces el habla se vuelve un proceso, ejercicio, ritmo. Uno aprende poesías, ejercicios del habla. Uno practica hábitos, cómo saludarse por ejemplo. Toda la ritualización del habla es un proceso. Aprendemos con los niños oraciones y poemas que ellos no entienden.  Un buen vocabulario una cultura del habla rica es un capital para toda la vida, uno aprende a moverse en cualquier tipo de sociedad. Es una pregunta del escuchar, del percibir y luego del hablar, si niños de dos años o año y medio aprenden a hablar, podemos observar cómo el aprender a hablar comienza con el escuchar. Ya en el 5to. o 6to. mes de embarazo los niños oyen, muy tempranamente se desarrolla esto. Escuchan el rugido de la sangre materna, el ritmo, el pulso de la aorta grande y luego las melodías del habla, de ahí viene la expresión “lengua materna”, eso lo conoce el bebé desde el embarazo y escucha uno a dos años antes de comenzar a hablar, una buena habla se forma en la escucha. Si yo hablo sin saber lo que el otro quiere escuchar no es necesario que yo hable porque al otro no le va a interesar, entonces el habla se vuelve un exhibicionismo verbal. Yo acá me expreso y los demás me toleran. Pero si trato de encontrar qué es lo que le interesa al otro, qué es lo que necesita el otro, si pregunto o soy preguntado y vuelvo a escuchar la pregunta y con mi mejor conciencia contesto, entonces se genera la comprensión. Ahí entramos en el plano de lo anímico, donde se trata de la comunicación, donde uno quiere realmente entender al otro. En este plano se practica el escuchar y el hablar.  La comunicación tiene la capacidad de poder llamar a algo más elevado a través del habla, si soy sincero con el otro, si lo quiero entender, si respeto su libertad, es decir cuando uno se siente hablado humanamente, entonces uno percibe la verdad de esa frase que dice “donde están dos o tres reunidos en mi nombre…”. Si uno es sincero con el otro entonces la búsqueda de la verdad está entre nosotros. Si yo me intereso con amor por el otro, está el amor entre nosotros. Y si respeto la libertad y no paso ningún límite, entonces hay libertad entre nosotros. Si nosotros sentimos esta cultura fraternal, este respeto que no está atado a un coeficiente intelectual sino al ser del otro ser humano, entonces Él está entre nosotros, entonces nos habla el logos, entonces cada conversación se vuelve creativa, algo sucede. Se encuentran nuevas soluciones, uno se inspira, uno consuela. Cada relación humana se vuelve demoníaca o mala si no soy sincero, si le muestro una máscara al otro y detrás hay otra cosa y si no me intereso, si no tengo respeto por la libertad. Falta de interés, la falta de respeto y la mentira son lo que mata cualquier relación. Matan toda buena relación, porque ahí empiezan a trabajar los demonios. Es decir que a través de las palabras nosotros también llamamos a entidades, las palabras no son nada, ellas siempre denominan una realidad, así como nuestros pensamientos siempre tienen algo real en sí. Y luego pasamos al plano espiritual.

A través de las palabras podemos llamar la atención de que tenemos un ser espiritual, podemos despertar dimensiones espirituales. Por ejemplo el filósofo Fichte siempre en el primer semestre hacía un ejercicio con los estudiantes, decía: “Buenos días, mis señores, miren aquí esta pared, es azul, con una cortina, mírenlo, ahora cierren los ojos represénteselo”. Es increíble que lo tengamos en nosotros, lo que antes era exterior. Y ahora viene el tercer paso: ahora piénsenlo. Entonces uno se imagina la pared. A través de palabras puedo señalar una experiencia espiritual, es decir puedo despertar este plano espiritual del plano de los pensamientos. Y puedo estar atento a algo que antes también tenía pero no era consciente. Lo llamamos la metaconciencia en la psicología educacional. Comienza con nueve años, antes de los nueve años los niños hablan y piensan como un pez en el agua, y a partir de los nueve se dan cuenta, “ah, soy yo el que tiene los pensamientos”, de pronto no se puede ver desde afuera, y si esto uno lo duerme entonces más adelante puedo despertar esta conciencia a través de este ejercicio. Todos los poetas grandes conocen este plano espiritual, que la identidad humana es lo que es mi nombre, pero es determinante qué es lo que significa “Yo soy yo”. Y grandes poeta como Juan Ramón Jiménez o Goethe o Schiller, muchos otros, sí se dan cuenta que está este otro. Schiller lo llama “el ser humano ideal”. El nuevo testamento habla del segundo nacimiento, puramente del espíritu. Ahí despierto espiritualmente hacia mí mismo y puedo decir entonces como dice Juan Ramón Jiménez:

Yo no soy yo.

Soy este

que va a mi lado sin yo verlo;

que, a veces, voy a ver,

y que, a veces, olvido.

El que calla, sereno, cuando hablo,

el que perdona, dulce, cuando odio,

el que pasea por donde no estoy,

el que quedará en pie cuando yo muera.

Luego tenemos un quinto plano: la sabiduría del mundo es lo que religiosamente, desde la religión llamamos el logos, en la creación del mundo, es decir es aquel plano al que ascendemos, donde están nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestras intenciones de acción, donde nosotros decidimos acerca de nuestra identidad desde nuestros puntos de vista, donde nosotros decidimos cómo queremos cuidar nuestras relaciones, cómo conducimos nuestra vida, cómo modelamos nuestro entorno. Es decir que depende de nuestra mirada del mundo y también este es un problema del habla cómo miro yo al mundo, cómo el mundo me habla a mí.

 

Preguntas y respuestas:

Para mí es importante saber cómo el lenguaje hoy, que se va perdiendo y que se va vaciando de contenido, cómo influye en las enfermedades que están apareciendo.

– Es así, esta pérdida del habla de la cual todos nos quejamos y que encima es fomentada por los medios, también genera muchas enfermedades porque en realidad se trata de una pérdida de la cultura y es más grave en el plano de las relaciones, donde se generan elementos negativos que llevan a formas del habla emocionales que día a día nos enferman, nos ofenden y le dan color al habla. Sabemos ahora que los sentimientos negativos, la violencia verbal dañan el sistema inmunológico. Las buenas palabras, el hablar amoroso, los sentimientos positivos fortalecen el sistema inmunológico. Y la terapia del habla tiene la mayor indicación en la depresión, no hay otra terapia artística que ayude más en la depresión que la terapia del habla. La depresión es una enfermedad en epidemia y también un resultado de este deterioro del habla. ¿Qué es un sentimiento de depresión? Es un sentimiento que no comprendo, para lo cual no tengo palabras. Porque si yo lo comprendiera podría trabajar con ello, pero como no lo entiendo hablo con un montón de personas siempre en círculo y si alguien desistió y me dijo que no, sigo hablando con otro y sigue y sigue…

– Quería agradecerle. A mí me impactó mucho cuando usted habló de la influencia del entorno cuando el niño aprende a hablar y aprende a verbalizar. Mi pregunta concreta es: yo tengo un hijo de ocho años con capacidades diferentes, mi pregunta es: él habla verbaliza y se comunica efectivamente pero ¿qué puedo hacer yo, desde mi entorno familiar para mejorar esa capacidad de él de su lenguaje? Tengo en mente el tema de los cuento y de los ritmos porque le leo cuentos rítmicos y quisiera saber qué otro consejo usted me puede dar. Y aparte por decisión mía familiar no decimos en casa malas palabras, que tiene que ver con lo que el niño capte o entienda.

– Lo más importante es tener tiempo para hablarles a los niños y leer cosas adecuadas a la edad del niño. No hay ningún ámbito que supere a este, sobre el que Rudolf Steiner ha dado tantas indicaciones como el habla y la cultura del país. Ya en primer grado el maestro debe preguntar a los niños qué han vivenciado hoy en el camino hacia la escuela y tres o cuatro pueden contar algo. Porque el habla no comienza solamente en el escuchar sino también en el percibir, en el mirar, qué es lo que veo, cómo me impresiona lo que veo. Que cuenten lo que vivencian, lo inconsciente, lo semiconsciente, ponerle palabras, alegrarse cuando uno recuerda algo y lo puede decir. Y traerles cuentos que a los niños les hagan función de espejo. En 1er. grado son los Cuentos de Hadas. Los grandes místicos, como Angelus Silecius lo sabían, por eso dicen “si yo fuera un rey y no lo supiera no sería un rey”. Cada yo es un rey, en cada cuento el ser humano se desarrolla hacia un rey, hacia una conciencia de yo. Toda la vida está a mi servicio para que yo me pueda dar cuenta de quién soy, la vida es un cuento. Y en algún momento me doy cuenta: soy un rey que me autogestiono, tengo que dirigir mi propio reino, soy independiente, soy mi jefe. Y en el 2do. grado relatamos Leyendas de Santos y eso ¿por qué con ocho años? ¿esperamos que se vuelvan Santos los niños de ocho años? Es el tiempo en que muchos niños se dan cuenta “yo no soy tan bueno como los otros, conmigo, por mí, tanto no están satisfechos. Y me dicen: esto no lo hagas, portate bien, hacé esto” Y ahí escuchan leyendas una detrás de la otra, de gente a la que le iba igual que a ellos cuando eran niños, se portaban mal, contestaban mal. Francisco gastó el dinero de su padre con prostitutas, él era un niño de casa rica y los padres no estaban tan entusiasmados y los maestros tampoco estaban entusiasmados, pero el maestro que cuenta la leyenda lo puede dosificar y uno así se vuelve Santo. Los chicos se dan cuenta “ah, si este pudo, yo también” da esperanza. Toman imágenes, visiones, posibilidades y si se sabe que en la vida algo puede modificarse “quizás en mí también”. Prohibiría los medios a esa edad, los neurofisiólogos dicen que el cerebro recién está maduro a los once, doce años, ahí ya no daña tanto. Lo ideal es a partir de dieciséis, porque recién con dieciséis uno empieza a pensar en forma autónoma, antes no se puede, con catorce uno todavía piensa en forma dialéctica: siempre lo contrario del adulto, todavía es dependiente, no es independiente. Con dieciséis aparece como un rayo “¿qué es verdad?, ¿cómo hablo con el otro?, ¿por qué no lo quiero?, ¿no tengo razón? Uno comienza a preguntarse y preguntarse y ahí el pensar tiene su nacimiento. De pronto uno no tiene más contestaciones sino preguntas, entonces en casa también hay buenas conversaciones. El cerebro está maduro para pensar, con doce está maduro para hablar, y con siete, u ocho está maduro en lo corporal, uno se vuelve habilidoso, con destrezas. Y el curriculum Waldorf ofrece a aquellos que no tienen sus hijos en la pedagogía Waldorf ideas e indicaciones a través de la cultura. Todavía estoy esperando la página web: “Pedagogía Waldorf para todos”, con buenas ideas para todos.

– Usted habló de terapia del habla (Arte de la Palabra Curativa)  y quería preguntarle si es formación del habla o si es el contenido de lo que se dice, si es psicológico, si es una terapia adecuada para la depresión.

– La terapia del habla desde la mirada antroposófica es practicar en los diferentes planos aquello que el paciente necesita, no es psicología. Uno necesita una buena conversación, por ejemplo un ejercicio podría ser una comunicación consciente con reglas determinadas, conducida. Y puedo aprender a comunicarme sin violencia, puedo hablar en forma sincera, lo que yo siento. Eso también ya puede ser terapéutico. También puede ser terapéutico trabajar en las herramientas de mi propia habla, porque el hablar bien articulado genera que se regule la respiración, por ejemplo si practico el hexámetro eso regula la respiración. También otras poesías, por ejemplo elijo un ritmo que estimule o tranquilice la vida anímica. Esto por ejemplo opera diferente (dice algo en alemán muy tranquilo) ¿se dan cuenta? Esto era tranquilo. El habla toma el sentimiento, despierta emociones y nos ayuda a modelarlas, entonces el yo despierta en el alma y comienza a trabajar. Tiene pensamientos nobles, bellas palabras. Uno de pronto está activo culturalmente consigo mismo, y el habla a uno lo lleva a otra esfera y esa abre el alma al cielo. Otro quizás quiera aprender a rezar y no quiera ir a ver al sacerdote, lo puede hacer también con el terapeuta. Quizás el resultado de la terapia del habla sea que quiera volver a la iglesia porque de pronto adquirió otro significado. Por ejemplo la terapia del habla puede ser una terapia del drama, que uno teatralice algo con el terapeuta, que tenga un diálogo verdadero, agresivo, amoroso. Puede ser muy diferente, quizás porque uno está demasiado estructurado y quiere practicar la transformación. Siempre tengo que ver dónde está parado el otro, voy a apelar a su yo, apelo a contenidos inconscientes, religiosos, tiene una búsqueda de camino interior. Quiero ayudarlo a poder sobrellevar violencia verbal, o el sentirse siempre replegado, tengo el valor de poder decirle algo al otro. Es otra forma de violencia si yo siempre soy víctima hago violencia conmigo misma, me lastimo a mí misma, tengo que practicar mostrar los límites y protegerme, que yo aguante si al otro una vez no le gusto yo. No puedo gustarles a todos siempre, tengo que poder decir “sí” y también “no”, algunos aprenden en la terapia del habla a decir “no”, formularse a sí mismos. Uno busca rituales, ¿cómo se aprende a leerle en forma bella a los niños? Por ejemplo si se cuentan cuentos de dragones malos Rudolf Steiner recomienda que uno lo cuente en forma épica muy tranquila, no dramático que todo se vuelva terrible. Se puede aprender cómo uno debe leerles a los niños, cómo uno debe relatar, cómo algo trabaja adentro, uno dice de memoria oraciones para la mesa y las puede decir de tal forma que los niños también las digan y no las encuentren aburridas. O se pueden practicar consonantes o vocales y uno aprende realmente a hablar bien y a respirar bien. Por ejemplo la terapia del habla puede ser una vía para practicar hacia una profesión de exposición: médico, maestro, sacerdote. Cuando estas personas hablan bien es una bendición, y qué pena cuando no lo hacen bien, es avergonzante, o cuando uno necesita micrófono y no puede hablar a viva voz y se vuelve artificial, no está el hablar directamente.

Yo escucho muchas veces hablar de las entidades que se crean en el habla, no sé si hay algo más para decir. Las entidades que se crean con la palabra, con las malas palabras ¿qué sucede con esas entidades? Si uno las transforma, si las entrega.

– El habla nos abre al misterio del ser humano, hay palabras para Dios y los mundos angélicos, para el diablo y todos los demonios. Si tenemos las palabras es porque todo eso existen y el habla nos despierta a ellos y nos enseña a preguntar por la realidad. Y la respuesta a esta pregunta difícil, es que si el desarrollo humano de verdad se dirige hacia la libertad, y los tres ideales crísticos son verdaderos: verdad por el pensar, ahí tengo que sobrellevar la mentira; el amor por el sentir, ahí tengo que sobrellevar el desinterés y la falta de amor y aprender a manejar la envidia y los celos. La envidia es un demonio terrible, también el odio, tiene algo destructivo, enorme. Y lo tercero es la libertad, el ideal por la voluntad. La falta de libertad es lo peor para el ser humano, estar en la cárcel es lo peor. Si esta meta de desarrollo no la tuviéramos, no tendríamos la posibilidad de orientarnos entre Dios y el diablo y poder decidir nosotros mismos qué palabras tomamos en nuestra boca y a qué espíritu queremos servir. Cada ser humano debe responsabilizarse, por eso Rudolf Steiner dice que si queremos educar niños que están aprendiendo a hablar el maestro debería practicar la conciencia acerca de la palabra, para volverse sensible a la palabra porque cada palabra es un potencial creativo.

 

Conferencia de la doctora Glöckler, en Bs. As. (Desconozco quién tradujo y transcribió la conferencia, si alguien sabe quién es, que me informe, para ponerlo.)

Por | 2018-09-25T13:08:52+00:00 octubre 11th, 2013|Desarrollo del lenguaje|5 Comentarios

5 Comentarios

  1. Ursula Meyer 14 octubre, 2014 en 12:31 am - Responder

    Muchas gracias por compartir esta conferencia ! la traductora de la doctora Gloeckler era Doris Unger , trabaja en la escuela Clara de Asis como terapeuta curativa. Saludos !

    • Tamara Chubarovsky 14 octubre, 2014 en 9:54 am - Responder

      Muchas gracias, añadiré el dato!

  2. Luz Dalia González González 21 abril, 2015 en 2:25 pm - Responder

    Me impresiona toda la conferencia, maravillosa

  3. Claudia Kegreiss 30 enero, 2017 en 1:34 pm - Responder

    Gracias Tamara, feliz de leer a Micaela Gloekler en tu pagina!!

  4. Ana 27 abril, 2018 en 12:07 pm - Responder

    Gracias por el documento!

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