En este artículo se muestra como en el jardín de infancia Waldorf,  los niños, de forma natural  y simplemente a través del juego y las rutinas diarias, adquieren las bases para luego aprender más fácil y mejor, las matemáticas y ciencias en general.

Según Rudolf Steiner, el creador de la pedagogía Waldorf, en el entorno de la infancia temprana abundan las oportunidades para fomentar el desarrollo de los conceptos matemáticos y científicos.

El enfoque primario de la educación Waldorf durante la primera infancia se basa en la atención y desarrollo del cuerpo físico del niño, así como de su medio ambiente. Cuando consideramos las bases “físicas” de los primeros años podemos vislumbrar las relaciones matemáticas naturales.

En realidad, todas las actividades de la educación según Steiner están basadas en las matemáticas y las ciencias. Y esto incluye actividades de desarrollo de lenguaje y pre-alfabetización, como el escuchar y el reconocer palabras, el dibujo y la secuencia en una historia.

¿Cómo aprenden habilidades fundamentales de matemáticas y ciencias los niños pequeños?

Los conceptos son bloques de conocimiento, acumulados y construidos a través de las experiencias y del movimiento físico en el mundo.

Los niños constantemente manipulan materiales (incluyendo sus propios cuerpos) en cada situación. Así van reuniendo “datos”, y a través de la exposición constante encuentran un orden para esos “datos”. Ese orden lo encamina hacia el desarrollo de conceptos.

Los niños pequeños son matemáticos y científicos naturales muy astutos. Aprenden una gran cantidad de información cada día mientras exploran el mundo y mueven sus cuerpos jugando.

Sin necesidad de fichas o lecciones estructuradas, los pequeños aprenden conceptos fundamentales de matemáticas y ciencias, con cada impresión sensorial, movimiento o acción. De hecho, hay investigaciones que han demostrado que las lecciones estructuradas de matemáticas y ciencias a una edad temprana pueden incluso ser perjudiciales para la correcta evolución del cerebro del niño y afectar a su desarrollo.

El juego provee al niño de un ambiente ideal para aprender los conceptos. “Si observamos cuidadosamente, el juego en los niños nos revela ser una excelente preparación inconsciente para la futura educación en matemáticas y ciencias naturales; si se fomenta este juego puede evolucionar libremente y sin la guía estructurada de un adulto.”

Podemos ver en los pequeños niños la brillante genialidad del juego en su esencia más científica. Al igual que el arquetipo del “investigador” al niño atrae e interesa la exploración y el “juego” con el mundo físico.

Durante su infancia, el niño aprende conceptos de forma espontánea y natural.

La libre exploración durante los primeros años provee de los fundamentos para el aprendizaje de las matemáticas y las ciencias. Comienza a percibir el mundo y a seguirle la pista a todo lo que se mueve a su alrededor.

Al sentir la textura de los objetos, la calidez del abrazo de quien lo cuida, de los rayos del sol o del viento frío que le roza la carita (temperatura). En este momento, el niño también comienza a experimentar y a aprender inconscientemente sobre el poderoso ritmo del día y la noche, el concepto de secuencia temporal. El niño aprende sobre la experiencia física del hambre: cómo se siente el cuerpo, que expresiones audibles son necesarias para que quien lo cuida se acerque con un poco de alimento, la comodidad en el cuerpo al haber saciado sus necesidades tanto físicas como emocionales.

Entonces, comienza el movimiento físico. Un día el niño se hace consciente de sus miembros, y esto inicia el largo proceso de descubrir cómo asirse a los objetos. El niño investiga cada una de las cosas que encuentra a su alcance: saboreándolas, volteándolas de cabeza, haciendo ruido con ellas, mordiéndolas, tirándolas al suelo.

Conceptos como peso, textura, dureza, forma, sabor, sonido y temperatura son registrados a través de experiencias naturalistas, guiadas todas ellas por el niño. Estas experiencias son el modo primario de aprendizaje durante la edad temprana, y seguirán siendo valiosas para los niños mayores también.

Un ambiente natural interesante y rico, rodeado de adultos involucrados en actividades que tengan un propósito, provee al niño de interminables oportunidades así como de la motivación necesaria para que interactúe con su entorno.

Los niños pequeños que ya caminan aprenden sobre múltiples conceptos acerca de la relación espacial en el mundo en su inagotable esfuerzo por ponerse de pie, caminar, caerse y volverse a levantar. Mantenerse erguido y manejar el movimiento dentro de los tres planos del espacio es un logro monumental y le ayudará a entender los conceptos espaciales en el futuro. Actividades tales como “gatear sobre y debajo”, “trepar”, “caminar”, “correr” y “brincar” asientan las bases de la geometría y la física.

El niño, en su juego, seleccionará objetos al azar, los levantará, los llevará consigo, los colocará dentro de una caja y los lanzará después, con lo que desarrolla conceptos como la correspondencia del uno-a-uno y causa y efecto. Es muy interesante para ellos (¡y divertido!) golpear ollas con palos de madera, tirar comida al piso (gravedad), construir con cubos… Los pequeños exploran el concepto de peso, pero especialmente de “pesado”. También disfrutan de lanzar objetos al aire. Y estar en el agua es otro “laboratorio”, donde probar la flotabilidad.

Que el niño tenga un desarrollo físico adecuado es un prerrequisito crítico para la educación adecuada en matemáticas y ciencias.

Que pueda realizar gran cantidad de movimientos y tenga suficientes oportunidades de juego libre les asegura los fundamentos psicológicos, neurológicos y vivenciales para poder aprender sobre el mundo físico.

El niño requiere de grandes cantidades de movimiento (a menudo subestimado en estos días), sueño y una dieta rica en grasas, para garantizar la adecuada mielinización del cerebro; esta es imprescindible para el correcto desarrollo de las funciones sensitivas, motoras y cognitivas, y estar preparado para la etapa académica.

«A través de las actividades los niños conocen las propiedades, cualidades y patrones del medio ambiente. Por ejemplo, el ponerse de pie y aprender a caminar son experiencias de gravedad y dimensión espacial. Más adelante, de manera similar, el pequeño cuerpecito adquiere velocidad y equilibrio, gravedad, fuerza centrífuga, fricción, etcétera, al tiempo que brinca la cuerda, juega en los columpios o en el carrusel, en el sube y baja o en el tobogán. Él puede comprender estos principios y los aplica en su juego, por ejemplo, al dejar caer unas castañas a lo largo de un tablón inclinado, o cuando construye pistas para las canicas, o puentes, o torres. En este proceso también explora las leyes de apalancamiento, de estancamiento y de balance. “ – Rainer Patzlaff –

La ciencia en las actividades cotidianas

A los niños pequeños les encanta participar en las actividades diarias, y estas sustentan el desarrollo de los conceptos de matemáticas y ciencias.

Las actividades que se desarrollan en el hogar o en la escuela de infantil (kinder) son especialmente accesibles a esta edad: sacar la basura, cavar y arreglar el jardín, observar cómo crecen las plantas, cuidar a las mascotas, barrer el piso, poner la mesa, picar vegetales, servir la comida, sacudir los muebles, elaborar piezas en carpintería, levantar los juguetes y guardarlos en su lugar (ordenar), separar las cebollas de las papas (agrupar y clasificar), separar la ropa para lavar, ordenar las botas frente a la entrada principal, hornear.

  • Cantar juntos e interpretar alguna pieza musical (inédita) favorece desarrollo del oído interno y la formación de los fundamentos musicales y acústicos para las matemáticas y las ciencias.
  • El movimiento en el juego provee de muchas oportunidades para aprender sobre la geografía del cuerpo, para desarrollar el equilibrio, la consciencia espacial y la orientación; el sistema de representación visual, auditivo y kinestésico, todo lo cual provee de los fundamentos para las matemáticas.
  • Jugar con troncos, tambores, tablas, ladrillos, cuerdas, etc., da pie al aprendizaje de la mecánica que puede incluir palancas, puntos de apoyo y poleas.
  • Un pedazo de madera puede ser utilizado como un imán o un teléfono, o una marioneta como un personaje para contar una historia. Esto provee de los fundamentos neurológicos para el uso de símbolos abstractos (números y letras) para representar ideas.
  • Cocinar permite el aprendizaje de las medidas, del todo y de las partes, de la química y el volumen.
  • Aprenden el concepto de la enumeración al contar servilletas, velitas de cumpleaños, el número de sillas que se necesitan en la mesa.
  • Disfrutan del lenguaje rítmico y repetitivo de los cuentos, y el contar, aplaudir y cantar canciones y versos, sientan los fundamentos de las matemáticas.
  • Les encanta ordenar juguetes, formas, colores, animales, etc., lo cual desarrolla el concepto de la clasificación, una habilidad pre-algebraica. El orden, los patrones y las secuencias se convierten en algo muy importante en esta edad debido a que el pequeño niño comienza a organizar estos conceptos e inician el uso de sus capacidades del pensamiento abstracto.
  • La noción adquirida durante la primera infancia y la niñez sobre la correspondencia del uno-a-uno son fundamentales para los conceptos de esta etapa. Ejemplos de ellos son: un guante para cada mano, un zapato para cada pie, un sombrero para cada cabeza, un gancho para cada abrigo, una semilla para cada hoyo en la tierra, una silla/taza/plato para cada persona, etc. Y la correspondencia del uno-a-uno es el punto focal para los números y las operaciones en el nivel maternal.

Si le das suficientes espacio para el movimiento y para descubrir el mundo en el que vive, los niños van integrando los conceptos científicos de una forma natural en sus cuerpos.

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Matemáticas mágicas 1

Matemáticas con orientación Waldorf de 3 a 6 años

Artículo Original en inglés – Traducido por Mónica Marín para El Camino de los Niños.

Bibliografía:

Rainer Patzlaff, et al.,  Developmental Signatures – Core Values and Practices in Waldorf Education for Children Ages 3-9  (Ghent, N.Y.:  The Association of Waldorf Schools of North America, 2007) 112.

BNET – CBS Business News Network, “Push, pull, toss, tilt, swing: Physics for Young Children” by Carol E. Marxen, Summer 1995, 29 May 2010 (http://findarticles.com/p/articles/mi_qa3614/is_199507/ai_n8731474/).

Rosalind Charlesworth & Karen K. Lind, Math & Science For Young Children – Sixth Edition, (Belmont, CA:  Wadsworth/Cengage Learning, 2010) 118.

Audrey McAllen, The Extra Lesson, (Fair Oaks, CA: Rudolf Steiner College Press, 1998).

Nancy Blanning and Laurie Clark, Movement Journeys and Circle Adventures – Movement Enrichment With A Therapeutic Approach For Early Childhood, “n.p.”, 29 May 2010