Tanto mi método de tratamiento del lenguaje a través de Rimas con Movimiento®️ como el Método Pádovan tienen como uno de sus pilares centrales las investigaciones de Rudolf Steiner respecto a la secuencia de desarrollo que denominó “Andar, hablar, pensar”. 

Esta progresión de madurez física y neurológica fue constatada después por otros autores como Jean Piaget y, en la actualidad, también desde la  neuroeducación y neurolingüística. 

Sin embargo hoy quiero centrarme en compartir la visión desde la perspectiva de Rudolf Steiner, creador de la Pedagogía Waldorf y del Arte de la Palabra (Sprachgestaltung), a partir de los cuales he creado el Método Chubarovsky

Rudolf Steiner afirma que andar, hablar y pensar son las tres actividades definen al ser humano como tal, ya que es el único ser del planeta que anda derecho, utiliza un lenguaje codificado y elabora ideas. 

La relación entre estas tres capacidades es, a su vez, fundamental para comprender la pedagogía Waldorf y otras terapias antroposóficas, como es el Arte de la Palabra. 

Andar

Caminar no es tan solo desplazarse. Ponerse de pie y andar es la señal más visible de un proceso mucho más amplio y complejo. Es un proceso evolutivo que hace que el niño pase de una posición horizontal a una vertical. Tendrá que vencer la fuerza de la gravedad, y situar su cuerpo en el espacio con equilibrio y armonía, dominando todas las direcciones.

Antes de poder aguantarse de pie, el niño pasa por diferentes fases: voltear, rastrear, gatear y andar. Esto pasa cuando el pequeño evoluciona normalmente. Todas estas etapas son específicas de la naturaleza humana y están implícitas en los impulsos del organismo.

El término ”andar” engloba todo el desarrollo de la motricidad gruesa y fina del primer (incluso segundo) año de vida. 

Hablar

Con hablar no sólo se refiere de manera restrictiva al lenguaje oral, sino que incluye todas las formas de comunicación

Hay diferentes tipos de lenguaje: gestual, mímico, escrito, matemático, musical, codificado entre otros.

Pensar

El pensamiento no solo como la posibilidad de crear ideas, sino como la capacidad de aprender y adaptarse a su propio medio

Generalmente los animales están programados para cumplir su potencial genético, sin poderlo modificar. El ser humano también posee su programa genético, pero necesita de un ambiente adecuado, para que pueda desarrollarse de manera óptima. Por ejemplo a un niño sin adultos en el entorno que hablen (niño-lobo) le será imposible desarrollar su lenguaje y a partir de él, su pensamiento.  

Siempre hay un hito que caracteriza el comienzo de estas actividades. Cuando un niño se pone derecho y se desplaza en vertical decimos que empieza a andar. Entre el año y los dos años suele empezar a comunicarse con el lenguaje oral.

Para Rudolf  Steiner el pensar comienza cuando el niño comienza a autodenominarse “YO” y esto sucede en torno a los tres años.  

Andar, hablar y pensar

Las tres actividades están ligadas, son interdependientes y se desarrollan en paralelo. Aunque según la edad una predomina más que la otra y hay un orden para la adquisición y manifestación de las características más importantes de cada una.

Beatriz Padovan recalca que, aunque esta visión pueda parecernos extraña, no lo es, ya que otros autores también han reflexionado en esta línea. 

El gran foniatra argentino Julio Bernardo de Quirós admite que todo el cuerpo, todo el sistema nervioso central (SNC) toma parte en el proceso de la palabra. Es difícil encontrar una parte del SNC que no pueda tener relación con la comunicación o el lenguaje. 

Incluso la médula espinal, que podría parecer no relacionada con estas funciones esenciales, contribuye de manera muy importante, porque informa al córtex cerebral de la postura, de los movimientos de las extremidades y de las otras partes del cuerpo. Y esto permite a la persona poder disponer de todo su cuerpo para captar o emitir signos y símbolos para la comunicación con sus congéneres. 

Piaget también da referencia de la conexión entre estas tres actividades descritas por Rudolf Steiner. 

La inteligencia sensoriomotriz (el andar) que precede al lenguaje prepara sobre el terreno la acción elemental, y esto más tarde se transformará en pensamiento reflexionado. Piaget también afirma que debe existir un puente entre la inteligencia sensoriomotriz y el pensamiento reflexionado, dice: “Es el lenguaje que se desarrolla siguiendo un orden definido y que se transformará en pensamiento sólo cuando sea apto para dejarse transformar”.

Esto significa que es necesaria una maduración neurológica. Piaget y Steiner dicen lo mismo con diferentes palabras. Steiner habla de andar, de hablar y de pensar y Piaget de inteligencia sensomotriz, lenguaje y pensamiento reflexionado. 

“Existen otros autores que tratan el tema con términos diferentes pero que quieren decir lo mismo. Vigotski, Luria y Leontiev han publicado un libro titulado Lenguaje, desarrollo y aprendizaje. Quirós y Schrager han escrito Lenguaje, aprendizaje y psicomotricidad.  Todos tratan el mismo tema, o sea las relaciones de las tres actividades que constituyen la definición propia del ser humano: andar, hablar y pensar. De la misma manera que no podemos dividir al hombre, a ellas tampoco las podemos separar”.

Beatriz Padovan

Todos coinciden en que la palabra se desarrolla a partir del andar y que el pensamiento se desarrolla a partir de la evolución del lenguaje. Por un lado la palabra es el vehículo que transmite el pensamiento y por otro lado no podemos pensar sin lenguaje

Padovan también considera fundamental acompañar los movimientos terapéuticos de su método con rimas y poemas y dice: «El terapeuta debe acompañar todos los ejercicios recitando poemas. Procurando que los versos tengan una aliteración de los fonemas y sobretodo de los que el paciente tiene dificultad en pronunciar (de esta manera la estimulación se hace con modelos correctos). También son importantes para dar ritmo a la gente que no tiene y además los músculos responden mejor con movimientos rítmicos. Los poemas son muy estimulantes porque gustan a todos.» 

Del Arte de la Palabra aprendí el efecto de los fonemas a nivel físico, emocional y mental y los patrones de movimiento característicos de cada fonema. Esto me sirvió no solo para mejorar problemas del habla sino también para, a través del habla, incidir en los aspectos mentales emocionales y motrices. 

Porque en realidad, este proceso “andar, hablar, pensar”, más allá de verlo como secuencia evolutiva de los primeros tres años de vida, podemos entenderlo como la relación entre motricidad (cuerpo), lenguaje (emociones) y pensamiento (mente). Y estos aspectos se interrelacionan y retroalimentan durante toda la vida.

Todo este conocimiento va integrado de forma lúdica en las Rimas con Movimiento®️ y en mi forma de tratar las distintas dificultades del lenguaje qué pueden tener los niños.

Si quieres conocer más sobre la relación movimiento-lenguaje para ayudar a los niños con problemas de lenguaje,
en el curso Cómo prevenir y resolver problemas de lenguaje te explico formas respetuosas de tratar el rotacismo, el sigmatismo, la disfemia así como el retraso general del lenguaje.