Una pregunta cada vez más recurrente en los últimos años es cómo ayudar a niños de dos o tres años que no hablan. O bien niños de 4 o 5 años que hablan de manera muy deficiente. 

Por eso aquí te ofrezco 3 claves que considero fundamentales para activar el lenguaje y que podrán orientarte, ya seas madre, educadora o terapeuta.

Toda intervención temprana (0 a 5 años), para que sea realmente respetuosa con el desarrollo de los niños y no invasiva, debería estar integrada en las rutinas diarias del hogar o la escuela.

Si es necesario que se haga en un espacio terapéutico debería mantener una atmósfera cálida, envuelta de imaginación y juego. Nunca en un ambiente frío, intelectual y mecanicista.

En estas edades es muy importante evitar que los niños tomen conciencia de su problema o que sientan que están siendo “tratados”. 

A continuación te expongo 3 claves a tener en cuenta para promover el lenguaje en niños pequeños y que respetan estos requisitos.

3 claves para mejorar el lenguaje

1. Más movimiento

Dado que el desarrollo del lenguaje está íntimamente ligado al desarrollo motor, debemos preguntarnos si el niño ha podido ejercitar con éxito y autonomía todas las etapas de motricidad gruesa del primer año: rodar, reptar, gatear y las posturas boca abajo, que dan especial tonicidad al cuello, aspecto relacionado directamente con el lenguaje.

Otro movimiento indispensable es agarrar y tirar objetos. Cuántas veces nos irritamos con el bebé de seis meses que con alegría tira lo que le acabamos de dar… ¡una y otra vez!

Y es justo a través de la prensión, del cierre de la mano y posterior apertura, que ejercita movimientos de apertura y cierre de la laringe, de tensión y relajación, que son fundamentales para «agarrar y soltar” los sonidos. Aunque los niños ya anden recapitular estos movimientos mediante juegos y Rimas tiene un poderoso efecto sobre el lenguaje. 

La postura erguida recoloca la laringe en una posición apta para el lenguaje y libera las manos. A partir de ese momento sus movimientos son una herramienta básica para articular y modular el lenguaje. Que el niño juegue con sus manitas, haciendo torres e hileras con maderas, tiene un gran efecto sobre su aparato fonador.

Especialmente estimulantes son los movimientos de dedos integrados en las Rimas con Movimiento®️, porque activan intensamente la articulación. Esta es una de las razones por las que son tan eficaces para promover y tratar el habla.   

2. Se tú el mejor ejemplo

Otro factor a tener en cuenta es el lenguaje del propio adulto, ya que por resonancia, estimula la laringe del niño, que imita y practica interiormente los movimientos sutiles de cada sonido.

Un adulto que habla de manera correcta, bien articulada y con un tono saludable provoca un profundo impacto positivo sobre el lenguaje del niño que lo escucha de forma pasiva. 

Este aspecto es central en mi Método, en el cual insisto en que el adulto ofrezca amorosamente las Rimas con Movimiento®️ sin corregir ni presionar al niño a repetir. Con la confianza de que a través de nuestro óptimo modelo es mucho lo que el niño está recibiendo y eso despertará la chispa de su propio proceso de aprendizaje.

No es lo mismo ofrecer que enseñar.  ¡Dejemos que el niño nos imite libremente, y que tome de nuestro modelo lo que está preparado para imitar! 

3. Amplifica las entradas sensoriales

Es importante que los niños tengan la posibilidad de percibir el lenguaje de diversas formas, a través de hablarles directamente, de contarles cuentos, cantarles y hacer rimas. 

Y mejor si ampliamos las vías sensoriales a través de las cuales lo reciben.

En el caso de las Rimas con Movimiento®️ es muy eficaz moverlos o tocarlos según las características de los fonemas. Así les aportamos más información y, por ende, más posibilidades de percepción del lenguaje.  Así como hacerles llegar el ritmo y resonancia de rimas y canciones, tocandolos y moviéndolos al son del ritmo. A su vez los gestos de las manos o las rimas animadas aportan información visual que facilita la comprensión. 

Estímulos adecuados en casa y la escuela

Aunque en muchas ocasiones la visita a un logopeda u otro terapeuta es imprescindible, es mucho lo que podemos hacer desde la casa y la escuela para mejorar el lenguaje de los niños. En casa se pueden hacer rimas, incluyéndolas en los hábitos diarios, de manera que el niño simplemente las perciba como un agradable espacio de juego y mimo y no como una terapia.  Las maestras pueden hacer su parte, ofreciendo espacios adecuados para moverse, jugar e interactuar entre iguales con libertad, cuidando su propio lenguaje, narrando cuentos, cantando y a través de rimas. 

Sería estupendo si las logopedas escolares, en vez de sacar a los niños de infantil del aula, realizaran con todo el grupo y en colaboración con la tutora, rimas y actividades que la maestra luego podría dar continuidad. ¡Esto beneficiaría a todos!

Son tiempos de integrar lo creativo, lo pedagógico y lo terapéutico

Después de décadas de trabajo en terapia individual con niños y con grupos de teatro infantil y de jóvenes con discapacidad intelectual; después de haber sido maestra de infantil y de haber criado a mis propios hijos, puedo asegurar que en los espacios lúdicos, creativos y pedagógicos pueden, y deben, incorporarse elementos que apoyen el sano desarrollo de los niños.

Del mismo modo, urge que la terapia incorpore la magia, el juego y la creatividad. Son tiempos de integrar pedagogía, terapia y arte.

Si quieres conocer más sobre cómo ayudar a los niños pequeños con retraso en el lenguaje, así como a niños mayores con dislalias o disfemias de una forma fresca, respetuosa y alegre tienes el curso Cómo prevenir y resolver problemas de lenguaje.

Inscripciones hasta el 18 de noviembre.