¿Te has preguntado por qué cada vez hay más niños con ortodoncia? 

Sin duda los malos hábitos alimenticios (exceso de biberones, papillas, azúcares…) y las crecientes dificultades en el desarrollo del lenguaje son causas decisivas.  

En este artículo verás cómo puedes prevenir y corregir el respirar por la boca y la posición atípica de la lengua, gracias a ciertos fonemas específicos. Si atajamos a tiempo estos problemas sería posible evitar muchas ortodoncias en la infancia.

Si bien la alimentación ejerce un rol fundamental, hoy me ceñiré sólo a la influencia del lenguaje y de forma más específica al efecto que ejercen las Rimas con Movimiento®️.   

El habla tiene una gran influencia en la estructura orofacial, es decir, en labios, dientes, paladar y lengua. Es un fenómeno especialmente significativo hasta los 6-7 años, ya que en esta etapa los órganos fonadores aún están en proceso de formación. 

De ahí la importancia de, en la infancia, cuidar y estimular que haya una buena articulación (vocalización) y una dicción clara, correcta y precisa, sobre todo de las consonantes, ya que juegan un papel fundamental en la formación de los órganos. 

Los labios

Cuando ambos labios se tocan nos sentimos más presentes. 

Haz este pequeño ejercicio y podrás experimentarlo en ti misma: “Deja caer la mandíbula inferior y entreabre tu boca. Inmediatamente te sentirás menos presente, relajada en exceso, algo boba.”

La boca entreabierta se corresponde al estado natural del bebé, de inmensa relajación y apertura hacia al mundo; algo que seguimos viendo en los niños pequeños cuando escuchan asombrados un cuento. 

Sin embargo, entre las tareas e hitos evolutivos del niño está cerrar bien la boca, lo que implica separarse del mundo y autopercibirse como un individuo independiente.  

Consecuencias de no ser capaz de cerrar la boca:

En el estado de conciencia, como hemos visto, genera un estado más dormido, menos presente. Esto tiene una explicación fisiológica: cuando respiramos por la nariz el aire sube directamente, oxigena el cerebro y aporta claridad mental. Al respirar por la boca se pierde esa oxigenación y, en cambio, se absorbe sin filtro todo tipo de gérmenes. 

La caída del maxilar inferior, y también la postura caída de la lengua, interfieren negativamente en toda la postura corporal. La falta de tonicidad en la boca repercute en una hipotonía muscular general y una incorrecta postura cervical y de la columna vertebral. Los odontólogos saben que esto puede provocar paladar gótico y otras deformaciones que suelen necesitar ortodoncias.

Entre las causas de la boca abierta hay factores internos y externos:

  • Como internos están las disposiciones dadas por una discapacidad o menor estado de presencia y encarnación. 
  • Entre las causas externas más habituales se encuentra el abuso de biberones, chupetes, papillas y alimentos que no requieren un buen masticado. Existe un déficit en el desarrollo de los patrones correctos de masticado y deglución. 

Sin embargo, mucho más interesante que lamentarnos, es constatar, que así como los patrones de deglución interfieren en la formación de los órganos y en el lenguaje, también el lenguaje influye en la formación de los órganos y los patrones de deglución y puede ayudarnos a revertir anomalías.

Los sonidos labiales /p/, /b/ y /m/ tonifican los labios y facilitan su cierre. Y una buena articulación aporta, de manera inmediata, un estado de mayor presencia y autoconciencia, que es fundamental para poder cerrar la boca.

El pollito

Una Rima con movimiento®️ que seguramente ya conozcas y es idónea para apoyar el sellado labial es El Pollito. La /p/ junto con el movimiento de pinza, tonifican intensamente los labios y ayudan al cierre de la boca.

Además, la gran cantidad de fonemas linguodentales que hay en esta Rima (/n/, /t/, /l/, /s/) activan la conciencia de la lengua, lo que favorece el masticado.

Para que esto funcione de forma adecuada somos nosotros, los adultos, los que deberemos hacer la Rima dando un modelo articulatorio óptimo y, hacerla con consistencia, durante suficiente tiempo.

La lengua

La lengua baja, hipotónica, es otro síntoma que suele acompañar al respirador bucal. 

La lengua debería estar contenida por los labios, los dientes o en estado de reposo flotar con ligereza tocando el punto alveolar. Una lengua incontrolada, que se mueve constantemente, sale hacia afuera o choca con los dientes inferiores denota falta de autocontrol emocional. 

Esta lengua es muy habitual en los bebés, que obviamente aún no tienen autocontrol y también en las personas con discapacidad psíquica. Sin embargo en estadios más leves la vemos en muchos niños. Controlar la lengua implica autocontrol. Una lengua caída da peso a todo el cuerpo. Una lengua en su sitio, aporta tonicidad y ligereza a todo el cuerpo, nos ayuda a estar erguidos y por ende, más presentes. 

Son muchos los sonidos que actúan sobre la lengua. La /r/ da ligereza y movimiento. Los oclusivos /d/, /t/ y /n/ dan forma y tonicidad. La /l/ la humecta y expande. La /s/ le aporta energía y dirección, frenándola en la barrera de los dientes.

De modo que según la patología sabremos qué sonidos serán más indicados a cada caso.  A través de las Rimas con Movimiento®️ tenemos un gran campo de acción, sobre todo a nivel preventivo en el primer septenio, pero incluso correctivo en niños mayores, de forma que pueden llegar a evitar otro tipo de intervenciones como pueda ser la ortodoncia.

Los Delfines

Esta es un excelente ejemplo de Rima con movimiento®️ que ayuda a corregir posturas incorrectas de la lengua. Activa la punta de la lengua y facilita la articulación de los fonemas del área ( /l/, /d/, /n/, /t/ y /s/) y a través de ellos corrige la lengua.  

Articular bien y mover los dedos: fundamental para una buena dentadura 

En realidad, no hace falta prestar especial atención a la lengua, dientes o labios, porque si el sonido suena bien es señal de que el órgano fonador está trabajando correctamente. 

Por eso en el Arte de la Palabra y en el Método Chubarovsky en vez de trabajar con espejos, como en la logopedia tradicional, trabajamos a través de la escucha y mediante movimientos de manos que apoyan la producción correcta del sonido.

Rudolf Steiner insistió en el papel imprescindible de la destreza de manos, dedos y pies en la formación de los dientes definitivos. Las manos en sí mismas son grandes activadores cerebrales, activadores del lenguaje e inhibidores de los reflejos bucales. 

Y va más allá, afirmando que la habilidad de los dedos durante el primer septenio será decisiva en la formación de unos dientes bellos y bien alineados.

También desde este punto de vista podemos ver como las Rimas con Movimiento®️ tienen una enorme acción preventiva en la etapa de los dientes de leche. Aprovecha este poder para ayudar a los niños con problemas de sellado labial o deglución atípica.