Los niños menores de 6 años deberían llevar un letrero que diga:  “Cerrado por obras, no molestar. Gracias por su comprensión”

Ahora, déjame que te cuente un cuento…

Erase una vez unos albañiles que estaban trabajando en una casa, poniendo ladrillos, instalando tuberías y redes eléctricas, con gran esmero y concentración. 

De repente, llegó el constructor y dijo a los albañiles:

 – “Dejen todo lo que están haciendo y coloquen el lavabo. Que hoy viene la dueña y la queremos impresionar, queremos que vea lo avanzada que va la casa.-

Los albañiles contestaron -”Pero jefe, no podemos desatender la estructura de la casa, la instalación eléctrica y las cañerías son más importantes”. 

Pero el constructor insistió e insistió. No quería esperar a que las paredes estuvieran bien cableadas y pintadas. No quería esperar a que los suelos estuvieran colocados, ya quería ver lucir el nuevo lavabo que había comprado.

Los albañiles volvieron a su trabajo, pero las interrupciones del constructor empezaron a ser constantes, qué si poner la cocina, qué si colgar una lámpara… 

Todo ésto les quitaba un tiempo muy valioso de su jornada. Con cada interrupción perdían mucho más tiempo del que podrías imaginar, porque estaban tan confusos y desorientados que ya ni siquiera eran capaces de realizar bien sus tareas cuando volvían a ellas. 

Llegó la fecha de entregar la casa a su dueña. 

No podían retrasarse, debían cumplir con los tiempos acordados. 

Pero, claro, sabían que no habían podido hacer la casa tal como la había diseñado el arquitecto.  Habían hecho lo que habían podido, pero las circunstancias no habían jugado a su favor. 

Al principio los defectos de construcción apenas se notaron, habían conseguido decorarla con bonitos colores y muebles. El constructor estaba orgulloso.

Sin embargo, pasados unos meses llegaron las primeras goteras, las primeras humedades por la mala cimentación, incidencias en los circuitos eléctricos.…

¿Cres que la casa tuvo solución? 

Claro que sí. Fue posible arreglar prácticamente todo. Pero necesitaron mucho más tiempo, dinero y esfuerzo que si de entrada hubieran respetado los tiempos adecuados para cada acción. 

El constructor reconoció su impaciencia y recordó la famosa frase “vísteme despacio que tengo prisa”. 

¿Quién son los personajes del cuento?

El cerebro es como una casa en construcción. Necesita de 5 a 7 años para estar lista y poder realizar en ella cantidad de actividades con comodidad.

Y el cuento da una imagen bastante fiel del proceso de madurez necesario para que el aprendizaje sea exitoso. 

Los albañiles representan toda esa inteligencia intrínseca, toda la energía que trabaja en la optimización del cableado neuronal. 

¿Y qué necesitan los niños para realizar esa gran obra de cableado y optimización de las capacidades motrices y sensoriales? Necesitan poder experimentar con la realidad, interactuar con otros niños, jugar, disfrutar, construir y destruir castillos de arena…

El constructor representa la educación formal, la impaciencia por aprovechar esa energía (plasticidad cerebral, vitalidad) para enseñar letras y números. 

Las letras y números en un momento inadecuado son como el lavabo en la casa en construcción. Solo sirven para aparentar avance, porque el verdadero avance de la estructura es poco visible y no luce. 

La fecha de entrega se refiere al cambio de dentición. 

Los neuroeducadores hablan de ciertos indicadores de que el cerebro llegó a su tamaño definitivo, de que un proceso terminó.

En la pedagogía Waldorf se llama madurez escolar, que es cuando el niño está preparado para el aprendizaje formal y explícito, es decir, para leer, escribir y calcular. 

La energía vital del niño trabaja en la puesta a punto del cuerpo, pero una vez que han salido los dientes definitivos ya queda  libre y disponible para el aprendizaje. 

La energía que se ocupó de  formar y transformar el cuerpo ahora puede formar imágenes mentales. Esto equivale a los albañiles y artesanos que, una vez terminada la casa, pueden dedicarse a trabajos más finos. 

Pero, ten en cuenta algo: El cambio de dientes es una señal física que marca que terminó un proceso. Sin embargo, si como en el cuento, este proceso no está completo porque no se ha aprovechado bien el tiempo, en la etapa siguiente (a partir de los 6 años), se verá el déficit y aparecerán las goteras qué son las dificultades de aprendizaje. 

Los dientes son el último escalafón del proceso de cambio corporal; es como la bandera que se pone en el techo de una obra terminada. Pero si la obra se hizo a trompicones, ese cambio de dentición no garantiza que el niño esté listo.

Aceptar los tiempos adecuados para cada cosa, no acelerar artificialmente procesos, es apostar por un buen desarrollo a largo plazo. 

Antes de enseñar letras, es mejor sentar las bases para el éxito en el aprendizaje. 

Y si mi hijo aprendió a leer 4 con años… ¿Qué hago? 

Si en su conjunto su desarrollo es armónico no tienes de qué preocuparte.

Y puedes saber que es armónico porque tiene:

  • buena conexión con sus pares
  • buena destreza motriz
  • buen lenguaje
  • despliega su fantasía.

Aunque tampoco te invito a que lo estimules más. 

Sin embargo, si tiene facilidad con las letras y números pero dificultad en el habla o la interacción social o le falta creatividad o destrezas motrices, entonces es oportuno que des un empujoncito en estas otras capacidades.

Así podrás garantizar que se desarrolla de forma armónica. 

Son muchas las inteligencias necesarias para garantizar el éxito y la felicidad. La intelectual es solo una pequeña parte.

Hasta los 6 /7 años deberíamos dejar que los niños «hagan su obra.» Que dediquen su energía a construir sus cuerpos y sus mentes mediante el juego, la exploración y las neuronas espejo; sin presiones intelectuales.

Si te interesa el profundizar en este tema de los requisitos imprescindibles para que el aprendizaje sea exitoso y sin estrés, te invito a la Masterclass gratuita que daré el próximo 21 de abril, a las 19 h (hora de España)

¿Cómo prevenir dificultades en el aprendizaje escolar?

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Esta Masterclass la ofrezco de manera gratuita como parte del lanzamiento de la 3ª edición del curso Bases para el éxito en el aprendizaje infantil.